Interpelados por el sentimiento de perdida, de lo sagrado que habitamos desde nuestros primeros dias. Ese sentido de pertenencia tan profundo con nuestro lugar, hizo inevitable el acercarnos a participar.
Tristeza, ira, impotencia, pero sobre todo ganas de poner el cuerpo, desde donde podemos.
La adversidad une, nos vuelve mas humanos, abrimos nuestras puertas a la vulnerabilidad compartida.
El dolor no cesa, confío en el pasar del tiempo que libera.
Y me prometo no olvidar, desde mi lugar un nuevo mundo sembrar.
Registros del incendio en Pn Los Alerces, enero 2026.